Cuervo y Sobrinos Historia | Relojes con legado latino
Javier Rojas

Cuervo y Sobrinos es una marca de relojes reconocida y querida por los amantes de la alta relojería. A pesar de ser una empresa suiza, sus orígenes se remontan a la Habana, Cuba. Su historia comienza cuando un emigrante español, Ramón Fernández Cuervo, asturiano de nacimiento, fundó una joyería en la Habana en la década de los 60 del siglo XIX. Pero es en 1882, cuando sus sobrinos Teodomiro y Baldomero se unen al negocio joyero de su tío, constituyendo Cuervo y Sobrinos. Unos años más tarde, Placido y Lisardo, sobrinos también de Ramón, se incorporan al negocio familiar. El último sobrino en formar parte del equipo es Armando Fernández Rio y Cuervo, en el año 1885.
Durante esta época de la historia, Cuba vivía una época de alto crecimiento económico y muchos españoles emigraron para aprovechar la oportunidad que les brindaba la isla.
El 80% de los comercios que se abrieron y establecieron en Cuba durante el siglo XIX son de origen español. La mayoría de los negocios en la Habana, eran negocios familiares. La joyería Cuervo y Sobrinos es buen ejemplo de ello. Los emigrantes llegaban a la Habana con el objetivo de probar éxito, si lo conseguían, traían al resto de parientes a trabajar en el negocio familiar.
El sobrino fue una figura típica en la sociedad cubana, estaba presente en la novela y en el teatro, convirtiéndose en una personalidad importante de la época. El sobrino era el joven que emigraba a Cuba para trabajar en el negocio que su familia había establecido anteriormente. Este empieza a trabajar en el negocio familiar y posteriormente se hace cargo de la empresa cuando su tío envejece.
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Ramón Fernández Cuervo y sus sobrinos en 1885[/caption]
Con el paso de los años, Don Armando, sobrino de Ramón, empieza a adquirir protagonismo en el negocio y la compañía comienza a prosperar. Debido al crecimiento de la empresa y a la necesidad de espacio, trasladan su sede a la Calle de la Muralla 37, una de las arterias comerciales de la Habana.
En 1907 fallece Ramón Fernández, fundador de Cuervo y Sobrinos, haciéndose Don Armando cargo del negocio. El proceso que vive la isla posteriormente a la muerte de Ramón, es un proceso corto pero muy próspero, sobre todo en la industria del azúcar. En estos tiempos de bonanza, la clase media empezó a enriquecerse y cambió su manera de vivir. Comienzan a comprar automóviles, ropa de marca, joyas y viviendas más grandes.
Las tiendas más modernas de la Habana se desplazan al corredor de San Rafael, siendo Cuervo y Sobrinos la primera sede lujosa que se asienta allí en 1917. Cuervo y Sobrinos no se emplaza en cualquier lugar, elige ubicaciones con cierto prestigio, a lo que ellos pueden subir el nivel.
Hasta ese momento, Cuervo y Sobrinos operaba como importador de joyería. En la nueva sede crean y producen sus propias joyas, comenzando así su incursión en el comercio minorista al originarse sus primeras ventas directas al público. En su taller se trabajaba con diferentes piedras preciosas, brillantes, esmeraldas y rubíes, convirtiéndose al poco tiempo en una joyería con mucho prestigio. Cuervo y Sobrinos aprovecha la coyuntura para vender joyas a sus nuevos clientes favoreciendo enormemente su auge.
La compañía abrió dos oficinas para realizar importaciones desde Europa. Una de ellas estaba situada en Pforzheim, al sur de Alemania y realizaba la compra de piedras exclusivas. La otra oficina estaba situada en París, con la finalidad de comerciar con joyas.
1925 es un año importante para la historia de Cuervo y Sobrinos porque fallece Don Armando, asumiendo el mando de la empresa Ricardo Ribón. Ricardo era un joven español que poco a poco fue ganando influencia dentro del negocio. Con los años, Ricardo se convirtió en gerente general y presidió la asociación de comerciantes de las calles Galiano y san Rafael entre el 38 y el 41. Dirigir esta entidad le otorgó reconocimiento y autoridad ya que agrupaba a las tiendas más importantes de la Habana.
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Boutique Cuervo y Sobrinos en el corredor de San Rafael[/caption]
Los grandes comercios por departamentos surgen en la década de los 20 pero es en la década de los 40 cuando ganan importancia y llegan a ocupar la cúspide de la pirámide comercial. El sector de la joyería funcionaba de forma diferente, estando Cuervo y Sobrinos muy bien posicionada gracias a sus muchos años de experiencia y trabajo.
El prestigio de Cuervo y Sobrinos en el mundo relojero no venía dado por los relojes de pulsera, el crédito de la marca se lo dieron los relojes de bolsillo. Cuervo y Sobrinos supo posicionarse en los productos asequibles, pero a la vez tener productos exclusivos y jugar con las dos tendencias. Vendían desde un reloj básico, asequible para cualquier persona, independientemente de su nivel adquisitivo hasta una joya exclusiva, solo accesible para personas con grandes capitales. Algunas marcas exclusivas de relojes que importaban desde Europa fueron Patek Philippe o Rolex, y a medida que iban prosperando, conseguían más capital para importar mejores piezas y ganar mayor fama a nivel internacional.
Cuba nunca ha tenido fábrica de relojes ya que no disponían de la tecnología necesaria ni tradición relojera. Suiza era el mejor productor de relojes en el mundo, no había ningún otro país con su experiencia y el nivel de calidad de sus piezas. Cuervo y sobrinos importaba la mayoría de sus relojes de firmas suizas.
Las joyas que vendían estaban producidas en sus talleres, el metal más usado era el oro 18k, también se usaban mucho el platino y los brillantes para producir joyas de alto nivel técnico con un alto costo de fabricación. Su taller estaba en constante producción. Para lograr las joyas de alto nivel estético y artístico, disponían de los mejores profesionales de Cuba. Muchas joyas de las que producían se exportaban sobre todo a Centroamérica, América del Sur y EE.UU.
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Boutique Cuervo y Sobrinos en la Habana[/caption]
En los años 50 la economía cubana empieza a globalizarse y crece la afluencia turística ampliando las ventas. La Habana se convirtió en la ciudad más lujosa del Caribe y un destino obligado para personalidades de todo el mundo. La Boutique se convirtió en un destino obligado para algunos de los visitantes más ilustres de La Habana.
Los especialistas relojeros agrupan los relojes vendidos por Cuervo y Sobrinos en 3 grupos. Grupo gama baja, media alta y doble marca. Estos últimos estaban personalizados con dos marcas, la del fabricante y la propia de la compañía, lo que le otorgaba cierta autoridad.
El éxito de Cuervo y Sobrinos en un sector con tanta competencia era todo un privilegio. En 1952 había 11 joyerías solo en la calle San Rafael y en 1957 ascendieron a 13. Su marca era el crédito que tenía la compañía, lo que respaldaba su producto. Los clientes sabían que cuando compraban en Cuervo y Sobrinos estaban adquiriendo calidad, no cualquier tipo de joya o de reloj.
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Sede de Cuervo y Sobrinos en Suiza[/caption]
En la década de los 60 cambió la tendencia en Cuba y la boutique Cuervo y Sobrinos fue nacionalizada por el gobierno. Esto hizo que la empresa sufriera un período de declive. Ricardo Ribon partió de cuba con su familia fuera y Cuervo y Sobrinos queda inactiva hasta 1999. Luca Masonesi al conocer la historia de la marca decidió relanzar la marca en Europa junto con el distribuidor Marcio Vila. Cuervo y Sobrinos estableció su sede y taller en la orilla del lago Capolago en el cantón suizo de Ticino. En 2018, la empresa fue adquirida por un equipo de inversores de la industria relojera, convirtiéndose Massimo Rossi en el director general. La marca ha cumplido 140 años en 2022.
Uno de los relojes más famosos de la marca es el reloj Esplendido Retrógado, una creación sin igual, fabricado sin prisa, admirado y apreciado a partes iguales por sus grandes virtudes.
Tampoco hay que olvidarse de la colección Historiador Asturias, homenaje que la marca ha querido rendir al historiador cubano Dr. Eusebio Leal por su gran labor en Cuba.










